01) Espectativas

No era una situación nueva, pero desde un par de años antes habían postergado verse para ponerse al día. En la universidad no fueron grandes amigos pero recordaban que hubo admiración mutua. Para Evelio se había vuelto costumbre buscar a alguna de sus antiguas amistades cada cuatro meses o mas, en esos reencuentros siempre aprendía algo y creaba buenas relaciones que le resultaban positivas.
Evelio era enemigo de exhibir su vida en las redes sociales, pensaba que aquellos que tenían el tiempo de hacerlo es porque necesitaban atención que las personas conocidas no les dan. Las redes sociales eran máquinas de sueños prefabricados que él no necesitaba. Sin embargo, Evelio no pudo evitar darse de alta bajo la presión de sus amistades y familiares. Con el tiempo encontró la utilidad, así que no las desperdiciaba, y las usaba para encontrar a las personas alejadas o, sin esfuerzo, permitía que los demás lo encontraran a él.
Evelio tenía buenos recuerdos de Virna, particularmente sus ojos castaños, expresivos, profundos y su cabello negro con una caída natural que precisamente hacían destacar su mirada. Además, le tenía admiración por ser de las pocas estudiosas de Física en la universidad, independientemente de que en el área de ingeniería había pocas mujeres es bien sabido que en México hay que tener mucho amor a la ciencia pues la perspectiva laboral es ínfima, por no decir imposible para las carreras afines. De cualquier manera, Evelio tenía sus reservas, pues en algunos reencuentros previos con otras amistades había encontrado personas muy diferentes físicamente, pero muy parecidas mentalmente de como las recordaba. Evelio rara vez veía fotografías naturales de las personas, además, todos presentan el lado positivo, nadie quiere poner en un escaparate las partes obscuras de su ser. Esa era parte de la emoción de éstos reencuentros, el intentar ver la realidad de las personas. En la mayoría de las ocasiones lo que Evelio encontraba era a personas con la necesidad de ser reconocidas y que les avalaran lo realizado. Afortunadamente, Evelio tenía la habilidad de hacerles bajar la guardia para poner las máscaras de lado y permitir hablar de si mismos sin mucha inhibición.

Esa mañana el cielo de la ciudad de México lucía muy bien, las lluvias fuera de temporada que se habían dado en esa semana limpiaron el cielo y se podía disfrutar de un aire un tanto limpio, así que en lugar de usar la caminadora Virna decidió salir a correr al bosque de Tlalpan. Semanas antes tuvo una ligera lesión en la rodilla izquierda. Nada serio pero sus tiempos se vieron afectados, iba recuperándose muy despacio ya que se preparaba para el próximo medio maratón y no quería correr riesgos. El entrenamiento de ese día le causó especial satisfacción, además la situación en la oficina estaba mejorando, el ambiente y la energía al correr la hicieron sentir en armonía. Una pieza esencial del ambiente era la música, en esa ocasión se dio un giro y escuchó canciones de los noventas que le hicieron percibir de forma diferente el paisaje. Al caminar para enfriar aprovechó para subir la fotografías del paisaje y de ella misma con una sonrisa de tranquilidad que era el perfecto inicio del día. A Virna le gustaba ver como de inmediato comenzaban las aprobaciones en lo que ella subía, eso le animaba más. Aunque estaba consciente de que no sólo había amistades, también admiradores y algunos stalkers, motivo por el cual tuvo que incrementar mucho la seguridad de sus perfiles y nadie que no estuviera en un primer círculo o que tuviera su número de celular la podía contactar.
Para Virna el día tenía cierta emoción, la contactó Evelio para verse y por ahora parecía que iba a ocurrir. Tenía un par de años que se reencontraron en la red pero por diferentes motivos en ocasiones de él y en otras de ella no había sido posible verse. Para Virna, Evelio era una persona que le traía recuerdos positivos de la universidad, pues siempre anda con buen carácter contagiando a los compañeros, también se destacaba en algunas materias difíciles. Sin embargo en aquel entonces cada quien tenía a su pareja y nunca se dieron condiciones para que convivieran más. Ahora que lo vio en las redes sociales estaba dudosa de si él estaba usando fotografía recientes, pues no se veía que el tiempo le hubiera golpeado como a otros contemporáneos.

Ese día Evelio se preparó con bastante anticipación. En la oficina apresuró los temas urgentes y lo demás lo postergó para el día siguiente. Acudió a su vanidad y verificó en el espejo del baño que a pesar de estar en los cuarenta, carecía de la característica barriga que tenían sus amigos tamborileando su abdomen con las palmas de sus manos. Eso siempre le alimentaba el ego y la confianza preparando su mente para la visita. De cualquier manera, el día pasó rápido y apenas dieron las 6:30 de la tarde se retiró sin despedirse para no llamar la atención.

Simultáneamente Virna terminó una reunión y se dispuso a concluir el día comenzando el análisis de los números del cierre trimestral. A pesar de ser Física y muy destacada, efectivamente para ella, no fue fácil conseguir trabajo dentro del sector científico, pero afortunadamente era muy buena revisando y sintetizando los números. La paga no era la mejor, pero había conseguido lo que consideraba el inicio de su propia estabilidad. Con la tranquilidad que ella misma se permitía, preparó el primer resumen. Recibió la llamada de Evelio.

-Hola, ¿Virna?

-Hola, si, ¿cómo estás?

-Muy bien, a diez minutos del punto de encuentro.

-Ok, ya salgo entonces.

-Ok, bye.

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Esencia

Ahora quisiera odiarte, pero te amo.
¿Cómo te pudiste clavar en lo más profundo de mi mente, de mi corazón, de mi piel? Yo me creía a prueba de balas pero llegaste a mi vida, con esa sencillez tan pura, tan natural.
Me perdí cuando el camino estaba muy claro. ¿Soy un idiota? Si, y no me arrepiento, lo volvería a hacer todas las veces que pudiera sin dudar.

Por eso te odio, pero te amo, ¿cómo me pudieron hipnotizar tus preciosos ojos? Ahora me siento ciego. Hoy, no lo sé ¿te perderé? ¿ya te perdí?

Por eso te odio, pero te amo, ¿cómo me ofreciste la suavidad de tus senos? Ahora no siento mis manos. Hoy, no lo sé ¿te perderé? ¿ya te perdí?

Por eso te odio, pero te amo, ¿cómo me ofreciste el perfume de tu cabello, de tu cuello? Ahora el mundo apesta. Hoy no lo sé ¿te perderé? ¿ya te perdí?

Por eso te odio, pero te amo, ¿cómo probé los jugos de tu piel, de tu flor? Ahora todo es insípido. Hoy, no lo sé ¿te perderé? ¿ya te perdí?

Por eso te odio, pero te amo, ¿cómo me mostraste la música que permea tu cuerpo y tu mente? Ahora me siento sordo. Hoy, no lo sé ¿te perderé? ¿ya te perdí?

Por eso te odio, porque me hiciste creer en la vida y ahora me anuncias la muerte.
Pero te amo, siempre …